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FUERZAECO

INJUSTICA SOCIAL

SHELL EN AFRICA

Eduardo Galeano
Emcontrarte
Las empresas petroleras Shell y Chevron han arrasado el delta del río Níger. El escritor Ken Saro-Wiwa, del pueblo ogoni de Nigeria, lo denunció en un libro publicado en 1992: -Lo que la Shell y la Chevron han hecho al pueblo ogoni, a sus tierras y a sus ríos, a sus arroyos, a su atmósfera, llega al nivel de un genocidio. El alma del pueblo ogoni está muriendo y yo soy su testigo.
Tres años después, a principios de 1995, el gerente general de la Shell en Nigeria, Naemeka Achebe, explicó así el apoyo de su empresa a la dictadura militar que exprime a ese país: -Para una empresa comercial que se propone realizar inversiones, es necesario un ambiente de estabilidad Las dictaduras ofrecen eso. Unos meses más tarde, a fines del 95, la dictadura de Nigeria ahorcó a Ken Saro-Wiwa. El escritor fue ejecutado junto con otros ocho ogonis, también culpables de luchar contra las empresas que han aniquilado sus aldeas y han reducido sus tierras a un vasto yermo. Y muchos otros habían sido asesinados antes por el mismo motivo.
El prestigio de Saro-Wiwa dio a este crimen cierta resonancia internacional. El presidente de Estados Unidos declaró entonces que su país suspendería el suministro de armas a Nigeria, y el mundo lo aplaudió. La declaración no se leyó como una confesión involuntaria, aunque lo era: el presidente de Estados Unidos reconocía que su país había estado vendiendo armas al régimen carnicero del general Sani Abacha, que venía ejecutando gente a un ritmo de cien personas por año, en fusilamientos o ahorcamientos convertidos en espectáculos públicos.
Un embargo internacional impidió después que ningún país firmara nuevos contratos de venta de armas a Nigeria, pero la dictadura de Achaba continuó multiplicando su arsenal gracias a los contratos anteriores y a las addendas que por milagro se les agregaron, como elixires de la juventud, para que esos viejos contratos tuvieran vida eterna.
Los Estados Unidos venden cerca de la mitad de las armas del mundo y compran cerca de la mitad del petróleo que consumen. De las armas y del petróleo dependen, en gran medida, su economía y su estilo de vida. Nigeria, la dictadura africana que más dinero destina a los gastos militares, es un país petrolero. La empresa anglo-holandesa Shell se lleva la mitad; pero la estadounidense Chevron arranca a Nigeria más de la cuarta parte de todo el petróleo y el gas que explota en los veintidós países donde opera.

El precio del veneno

Nnimmo Bassey, compatriota de Ken Saro-Wiwa, visitó tierras latinoamericanas al año siguiente del asesinato de su amigo y compañero de lucha. En su diario de viaje, cuenta instructivas historias sobre los gigantes petroleros y sus impunes devastaciones.

En Curaçao, frente a las costas de Venezuela, la empresa Shell erigió en 1918 una gran refinería, que desde entonces viene echando humos venenosos sobre la pequeña isla. En 1983, las autoridades locales mandaron parar. Sin incluir los perjuicios a la salud de los habitantes, que son de valor inestimable, los expertos estimaron en 400 millones de dólares la indemnización mínima que la empresa debía pagar para que la refinería continuara operando.

La Shell no pagó nada, y en cambio compró impunidad a un precio de fábula infantil: vendió su refinería al gobierno de Curaçao, por un dólar, mediante un acuerdo que liberó a la empresa de cualquier responsabilidad por los daños que había infligido al medio ambiente en toda su jodida historia.

Fuente: Boletín Informativo N 54. 13 de marzo de 2005

Congreso Bolivariano de los Pueblos-Secretaría de Organización

¿CREEN EN SU DIOS?

¿CREEN EN SU DIOS? Txisko Fernández
Gara
Es evidente que la mayoría de los medios de comunicación no centra su atención sobre una determinada noticia en base a su relevancia social, sino analizando factores puramente económicos. Resumidamente, sólo les interesa acaparar el mayor porcentaje de audiencia posible, lo que repercutirá, vía publicidad, en sus cuentas. Por tanto, es lógico que, por ejemplo, en los análisis de audiencia se comparen la muerte del Papa de los católicos con un derbi futbolístico.

Lo que resulta más difícil de comprender es que, desde el pasado viernes, los propios católicos estén dando tanta relevancia al fallecimiento de Juan Pablo II, un anciano que en los últimos años ya apenas se dirigía personalmente a su comunidad religiosa. Me explico: el gran aparato propagandístico de la Iglesia Romana no está aprovechando el acontecimiento para divulgar la doctrina de su Dios. Curioso, ¿o no?

¿Alguien está oyendo hablar de ese Dios durante estos días? ¿Alguien ha escuchado, fuera de los recintos eclesiásticos, una simple mención a la supuesta biografía oficial de Jesús de Nazaret? ¿Por qué, en lugar de hablar tanto del empecinamiento de Wojtyla en su lucha contra el comunismo, no se dedica ni un minuto a alguna de las bienaventuranzas recogidas en el Nuevo Testamento? Yo creo, y no es por una cuestión de fe, que lo que está sucediendo refleja clarísimamente que en el mundo cristiano que tanto llora estos días a Juan Pablo II no tienen mucha audiencia los mensajes dictados por su Dios ni los de su Mesías. Convertir a un Papa muerto en un ídolo de masas no tiene ningún encaje en la doctrina cristiana que, quizás con buena voluntad, han predicado personas convencidas de que es mejor ayudar al prójimo en vida que excomulgarlo o condenarlo a la pira eterna.

Y dentro de unos días volveremos a ver cómo se crea un «sumo pontífice»:una reunión de ancianos, la mayoría de ellos sin ninguna autoridad moral sobre el común de los mortales, concluirá con la elección de un hombre (género masculino) al que colocarán unos ropajes estrambóticos y, en un ritual anacrónico, coronarán como el «sucesor de Pedro». Probablemente, será uno de esos ancianos el que, ya nombrado Papa, se dirija a los católicos de todo el mundo para anunciar que trabajará por conseguir la paz y la justicia... en «el otro mundo».

A continuación, el fútbol volverá a acaparar audiencias y las iglesias de Occidente verán reducirse el número de sus «fieles», que lo que es «creyentes» ya quedan muy pocos, y menos entre el clero purpurado.

NO AL TLC

¿Es posible que los países de Centroamérica y el caribe salgan del subdesarrollo con el TLC con EE UU? ¿Podrán acaso competir con una macroeconomía que predomina en el mundo?. El futuro es incierto o más bien ignorado por la mayoría de la población y de la vista gorda de políticos y jefes de estado. En Costa Rica el gobierno pregona a grito pelado que el TLC es la salvación para cientos de pobres, es la catapulta del empleo, es la salida de los problemas de miles de agricultores, es la mejoría en la calidad de vida de los costarricenses...

Pero al gobierno del Dr. Abel Pacheco y su gabinete (alias títeres), ignora que siempre hemos sido una provincia más de EE UU, tenemos que hacer caso a lo que papa Bush dice: por ejemplo se apoya a una vergonzosa guerra, donde Costa Rica es un país neutral amante de la paz y sin ejército, ¡que calamidad!, ¿seria acaso que si no apoyamos esta guerra quedaríamos fuera del tan amado TLC?. Ahora nos quieren meter un paquete de impuestos para empezar a alivianar el camino a los nuevos inversores y la factura por supuesto serán para los más pobres. En las escuelas y colegios se quiere enseñar informática e ingles únicamente, dejando de lado las artes, ciencias y humanidades fuera del conocimiento y creando una fuerza laboral sumisa e ignorante.

El TLC no es bueno para Centroamérica, los pobres pagaran las consecuencias de países que se venden al mejor postor, donde si siquiera se ha hecho una agenda de planificación para los sectores mas vulnerables con este TLC, debemos unir fuerzas y alzar la voz contra estos pillos, que desde hace 500 años nos han saqueado: cultura, idioma, ambiente, economía y nuestra libertad.

DIGAMOS NO AL TLC